Puedo cerrar los ojos sin miedo, porque me voy alejando de aquello que me lastimaba y siento como mi alma empieza a crecer, estoy independizando mis sentimientos para no mezclarlos no arraigarlos a algo tan vacío y tan distante, voy arrancando las marcas en cada parte de mi corazón, aquellas que dejaste para lasmtimarme y desvaneciendose está tu nombre en mi memoria, lo he escrito mil veces y me equivocado en cada una de ellas.
No puedo prometerme que saldré intacta, pero ya no se puede retroceder con tanto camino a cuesta, imagino cada día distinto para no cansarme de ver al mundo, estoy aprendiendo a ser feliz con tan poco y a la vez es tanto que no puedo sostenerlo sin tambalear.
Tropecé y en esa caida encontré mi trébol de la suerte, es que los ángeles usan camisa a cuadros y tiene una sonrisa terrenal y pedi tanto al cielo por una respuesta y tarde en entender que en cada palabra tuya se iba impregnando un mensaje. Ahora me cuesta dejarte ir, pero no anhelo a retenerte, no puedo sostenerte.
Me siento bien y estoy apostando a seguir aunque me duela el caminar, no hay mas belleza que un cielo despejado en una tarde de lluvia, ni mayor satisfacción que ir de la mano de la soledad sin añorarte. He aprendido de cada noche en que deseaba partir de mi lado y dejar aquella habitación oscura con sus cuatro paredes que contenian mi llanto y cada pregunta que hacia mirando al cielo y retornaba a mi sin respuesta.
Hoy me siento bien y no necesito más, ya no creo en los mañanas, mi esperanza está en cada segundo que pasa, en saber que aún puedo respirar y más importante aún en saber que aún *quiero* respirar. La felicidad -mi felicidad- está en cada día que despierto y puedo venir a soñar.