Siento como el vacio llena cada espacio dejándome esta amarga sensación, siento como se desvanecen las ganas, como cada color va perdiendo su universo en mi y es cuando todo se vuelve gris y mi realidad se convierte en un gran solo y triste color. Si cierro bien los ojos puedo ver los fantasmas que pasan por mi lado erizándome la piel, helándome la respiración anulando mis sentidos.
Escucha la confusión dentro de mi cabeza y el vacío de mi corazón. Sientate a mi lado y comparte mi soledad, es tan fácil sentirse vacío con tu compañía al lado, nunca me sentí tan mal, "nunca" es una palabra tan corta para encerrar tanta certeza que tengo al escribir esto. Se dice que "nunca" hay que decir "nunca" pero a su lado lado es tan fácil y tan simple. Nunca fui tan feliz, nunca me sentí tan mal, nunca pude olvidarte, nunca debí acompañarte, nunca pude marcharme.
Es increible como me vienen a la mente aquellas viejas palabras, todo aquello que creí olvidado está aquí otra vez, es curioso como aún no he aprendido a olvidar, cada día he mejorado mi capacidad de ignorar y disimular todo aquello que me rodea.
Una vez escuché que si uno repite muxas veces algo, llega a creerselo y en una de esas hasta puede suceder. He aquí mi predica constante:
Estoy bien
Estoy bien
Estoy bien
Me considero una persona emocionalmente inestable y depresivamente establecida, eso explica la cantidad de lapíceros que tengo para escribir o la ausencia de cafeina en mi cuerpo.
Cada pensamiento que a veces cruza esta mente me lleva al descalabro a estas inmensas ganas de perderme y sentir como las lágrimas vuelven a emerger en la oscuridad. Es un vacío tan familiar que reconozco cada pared razgada, cada sueño quebrado, cada vela encendida. Y la diferencia es que le di la vuelta al mundo y regresé con la mochilla llena de errores y así es como me encuentro hoy, en el mismo punto de partidas con las mismas preguntas, sin las mismas respuestas.
Siempre me ha costado cerrar libros, sigo parada en la misma página sabiendo que es hora de avanzar, el mundo no espera a nadie, es una realidad tan desesperanzadora, pero es realidad después de todo.
Sigo jugando sin las cartas marcadas, pero con estas inmensas ganas de hacer trampa para ganar de vez en cuando, para reir de vez en cuando.
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Que ganas de cerrar las cortinas y olvidarme del mundo o que éste se olvide de mi.
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