miércoles, 14 de diciembre de 2005
No era fácil complacerla
mirarla, observarla, quererla
sin que una lágrima corriera de sus ojos

No era fácil obligarla a querer
con el corazón hecho piedra
y las heridas a carne viva

No era fácil entenderla
con la ausencia de sus sentidos
y la soledad en hombros

Pero a veces los deseos
se sirven en bandeja d plata
y se ponen en nuestra mesa

Es así que él

Pudo mirarla, observarla
quererla y entenderla
y ella no volvió a llorar
Publicado por freaky-girl @ 21:45
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