Las calles de la Soledad
están repletas de ingenuos
con caras de inocentes
y alma de culpables
No hay dirección que contenga tu ira
ni alma que aguante tu avaricia
tus zapatos quedarán vacios
cuando vayas a partir
nadie querrá llenarlos
nadie deseará tu suerte
Cuando la oscuridad te toque la puerta
sólo te quedará abrir
y aquí
saldrá el sol