No era preciso que mirara a sus ojos
para descrifrar las calles recorridas
todas sus aventuras esparcidas
la mediocridad de su filosofía
Tan cálido y tan fácil
resulto ser su vida
se perdía en cada sonrisa
y no hay llanto sin consuelo
su desconsuelo era su vida
Vulnerable con cada sorbo
frágil si lo miraba
escondiendo las verdades
cubriéndose la cara
Tuvo el coraje
de engañarme a querer
y yo el coraje de quererlo
con sus mediocridades
con sus fantasías
no puede el olvido
con tanta poesia
Como todo
paso a ser recuerdo
y el cariño se volvió nostalgía
y el sueño en pesadilla
No queda más que mirar al horizonte
y avanzar