Mi muy adorada felicidad:
Era un madrugada de Febrero, bien sabes que no había sol, me gusta cerrar los ojos y encontrarte en ellos, vienen las imágenes, los recuerdos de lo que aún la memoria logra albergar, cambiaria miles de esos estúpidos recuerdos vacíos sólo por uno más tuyo. Y cierro los ojos ahora con fuerza y estoy en el pasadizo, el que odiabas barrer recuerdas? y puedo imaginarte y no me ekivoco -allí estás tú- con el jarro de café casi hirviendo, tus lentes en tu mirada gacha, el cigarro prendido que reposa en el cenicero, en una mano el lapícero con el pupiletras en la mesa a medio llenar, entro levantas la mirada lentamente te acomodas los lentes y una sonrisa me da la bienvenida y eso -era la felicidad para mi-.
Maldigo esta memoria que te aleja de mi cada vez más, llevándote de a pocos, quitándome las bienvenidas. Y me esfuerzo en reconocer tu voz entre tanto eco y me odio cuando no puedo, cuando no estás. Si supieras la falta que me haces, cómo extraño tus bienvenidas, como tu mirada alcanzaba a ser el consuelo de un mal día. Extraño no verte en mi mundo, que no veas en lo que me he convertido, que no estés en primera fila cada vez que volteo a buscarte y odio tener que entender que ya no estás.
El consuelo es tenerte en mis sueños y mi condena es despertar y decir que eras sueño y no más realidad. Y no entiendo, aún no entiendo; yo sé que ahora juntas las manos y me pidas que entienda y sonries cada vez que sonrio porque me ves. Pero no sonrias sólo cuando yo sonria, son tan pocas las veces que lo hago y no me gusta verte llorar. Aún duermo de costado, sabías?
Febrero te apartó, llevándose parte de mi contigo y ha sido lo mejor, esa parte está intacta de este mundo enfermo, esa parte no sabe de llanto ni de heridas ni de cicatrices, esa parte aún rie en las mañanas te ve cada mañana, cada tarde, no sufre tu partida ni necesita entender.
Esa parte es mia y algún día la reclamaré, ese día volveré a verte en la misma mesa, tu cigarro, tus gafas y el café, me miraras y seré feliz otra vez.
Pdta: Si Dios supiera la falta que me haces, no te hubiera apartado de mi.