Deja que te rompan el corazón y verás como empieza la inspiración. Cada palabra deja de emerger de la conciencia, el alma dicta las reglas, los puntos y las comas. Escribir, se vuelve algo cotidiano es la nueva droga para el dolor.
Si kieres llorar, si la nostalgia te toca el hombro, si las ganas de ausencia disminuyen tu marcha. Escribe! no hay mayor placer que transcribir el alma en palabras, que la herida se vuelva vocal y que la sangre se vuelva consonante. Las palabras pierden la forman, son el fiel reflejo de tu mundo, pero no el que te rodeo; sino tu mundo interno, ese que se llena de fantasmas, ese que no gira, ese que ya caducó.
Deja que un sueño se desvanezca con el viento y sentirás el vacio más grande en el pecho, el aire se contamina y respirar sólo es reflejo ya no son ganas, la monotonía reconforta a los días que insisten en creerse distintos.
Deja que la ilusión se pierda en una esquina y los pensamientos de muchas lunas opacas pertubarán tu calma, la traquilidad será sólo recuerdo y la tristeza te obligará a cambiar el nombre. La soledad será tu bandera, tu mundo, tus paredes, tu rostro. Las miradas te pasarán de lado y el consuelo de un nuevo día será tu plegaria de todos los días.
Deja que todo eso pase y vendrás a escribir de lo mismo, como ayer, como hoy y es que a veces dudo de esta paz, es el alma que no olvida..esta adicción no se olvida.