Humareda que intoxica
en cada respiro
en cada suspiro
asfixiarse en la rutina
es de todos los días
Hasta morir se ha vuelto cotidiano
ya no sorprende
ya no espanta
Es el sabor en los labios
de algo que pasó
sin saber si fue ácido o si fue miel
Ya nada sorprende
cuando tocas el infierno
te vuelves inmune
y ya nada sorprende
Aprendiste a perderle
la inocencia ala vida
de la misma manera
que aprendiste a mentir