No alcanzas las miradas, ni las palabras
y es que tengo ganas de olvidarme
aún con el tiempo de mi lado,
me esfuerzo por la sonrisa que se escapa como la brisa
Escribiendo y recordando aquellos sueños
y es el frio que me obliga a recordarte
es la tregua de la vida, mi desesperanza
el dulce desencanto de cada día
El soñador, vuelve al oficio
de contar hojas
mancharse los dedos de tinta
huyendo del tiempo
corriendo tras sueños
Es mi oficio, la vida
mi empleo de medio dia
en las mañanas recordarte
en las tardes olvidarte
Kizás se acaben los días
y termino diciendo: kizas!